¿HAY
TRATAMIENTO PARA EL TRASTORNO BIPOLAR?
Esta es una de las primeras preguntas que se suele hacer alguien cuando recibe el diagnóstico de trastorno bipolar. Lo primero que debemos recordar es que esta enfermedad es crónica, por lo tanto, los tratamientos que se puedan dar no son para hacerla desaparecer, sino para mantenerse lo máximo de controlada.
El tratamiento de primera línea es farmacológico. Se suele combinar medicaciones de diferentes tipos (Estabilizadores del estado de ánimo, antipsicóticos, antidepresivos, etc.) en función de las necesidades de cada paciente. Los recursos farmacológicos son imprescindibles si la enfermedad no está controlada (unos cuantos años sin síntomas pueden permitirnos abandonar de forma controlada la medicación) y su uso es de larga duración.
Otra parte del tratamiento es la psicológica. La psicoeducación se ha mostrado eficaz consiguiendo que los episodios (de euforia y depresión) sean más cortos en el tiempo, tengan síntomas más leves y, en consecuencia, las repercusiones en la vida de la persona sean menores.
En el proceso de la psicoeducación al paciente y familiares aprenden a detectar síntomas y a tomar medidas antes que el posible episodio se desencadene. Si se combinan estas dos medidas de intervención, la farmacológica y la psicológica, el curso del trastorno bipolar suele estar más controlado y los ámbitos personal, familiar, laboral y social no sufren el deterioro que suele ser tan frecuente. Por otro lado, esta es una enfermedad que necesita de la ayuda de los que lo rodean.
El primer que debe trabajar para no presentar síntomas es el propio afectado, pero también suele ser buena la ayuda de los que están a su lado. Generalmente son los familiares que conviven día a día los que perciben los primeros cambios en el comportamiento de la persona con el trastorno. Así pues, en muchas ocasiones son ellos los que deben dar la voz de alarma para poder intervenir lo más pronto posible, evitando así la escalada de síntomas. En resumen, podemos destacar los cuatro puntos que resultan importantes para tener un buen curso de la enfermedad: el tratamiento farmacológico, el tratamiento psicológico, la implicación del propio afectado y la implicación de los que le rodean.
De esta manera, el trabajo que habrá que hacer será de prevención, de detección precoz de síntomas; así pues, será necesario poner en marcha medidas de actuación antes de que comience el episodio agudo, cuando todavía hay posibilidades de evitar que los primeros síntomas vayan a más.
Joan Marc Juan Mascaro
¡ Corre la voz !
GENTE AYUDANDO GENTE
Tal vez no necesite nuestros servicios en este momento, pero quizás conozca a alguien que si lo pueda necesitar. Por esa razon, le pedimos ayuda para difundir nuestra pagina web. Tan solo le pedimos que invite a su amigos a conocer nuestra pagina web. A cambio de ayudarnos recibira de inmediato un valioso regalo. Para acceder a ello, simplemente haga click aqui:
Haga clik AQUI para invitar a tus amigos a visitar esta web y conseguir un regalo.
“Llevaba desde mi infancia con problemas de ansiedad. Yo tenía mi vida muy marcada, muy estructurada y rutinaria.
Todo lo que fuera salirme de lo habitual conllevaba un problema para mí: alteración del sueño, estado de nerviosismo, pérdida del apetito, náuseas, vómitos, temblores, aceleración del pulso... mi principal fobia estaba cuando me encontraba en un lugar público y había comida de por medio: cualquier comida/cena/celebración con amigos u otra gente.
Daba igual que solo fuera una simple cena con 3 amigos que una fiesta con 50. Todo me preocupaba, me debilitaba y me alteraba fisiológicamente. Renuncié a muchísimas cosas para evitar que la ansiedad me saltara en medio de cenas, viajes, excursiones, reuniones, cursos de formación,... cualquier acontecimiento que pudiera provocar contacto con gente desconocida.
Cuando tenía 19 años me di cuenta de que yo no disfrutaba la vida de la misma manera que mis amigos y que renunciaba a estar con ellos muchas veces dependiendo de la actividad que fueran a hacer. Sentía que esa etapa en que lo único que te pide el cuerpo es vivir intensamente yo no la estaba viviendo, la tenía escondida y estaba empezando a sentirme muy inferior y muy infeliz. Así que por eso decidí ir a consulta a ver si me podían ayudar.”
- Eduardo B. (26 años).








