LOS PROBLEMAS DE PAREJA
Las
relaciones interpersonales influyen en nuestro estado emocional siendo
muchas
veces responsables de un sufrimiento que hace que
busquemos
ayuda psicológica.
Dentro
de éstas, la pareja ocupa un lugar preferente. Y esto es así
porque nos ayuda a cubrir muchas
de las necesidades básicas que
como todo
ser humano tenemos:
necesidad de afecto,
sexo, ocio, compañía, aprobación, etc.
No es la única fuente de la que podemos
beber para sentirnos satisfechos en estos aspectos, claro
está, pero sí ocupa
un lugar destacado.
Por
lo que es normal que nos afecte tanto
los conflictos que tengamos con
ella. Sabemos a
ciencia cierta que las desavenencias
conyugales son responsables en
muchas
ocasiones de los problemas de depresión,
de ansiedad, dificultades
sexuales, etc que en un momento dado puede llegar a sufrir una persona.
No
en
vano, dentro de las
25 primeras causas de
las 57 consideradas generadoras de estrés, encontramos
mayoritariamente la
presencia de experiencias relacionadas con la vida conyugal
(Separación,
divorcio, matrimonio, enamorarse o iniciar una relación
íntima, etc.).
¿Pero
a que llamamos problemas de pareja? El concepto de
“problemas de
pareja o conyugales” hace
referencia a un estado de insatisfacción
individual asociado con la relación de pareja, que deriva en
acciones
coercitivas en pro de un cambio de conducta del cónyuge.
Estas acciones generan
problemas de comunicación, intercambio de conductas
aversivas, pensamientos
derrotistas y respuestas emocionales que van desde el estrés
a la
desesperación. Hay aquí dos conceptos claves:
1. Estado de insatisfacción con la relación de pareja : puede ser que recordemos todo aquello a lo que hemos renunciado por ella, que echemos de menos una etapa anterior sin ataduras ni obligaciones, o por una convivencia que se vuelve monótona y aburrida…
Un intento de cambio del otro mediante coacción. Las relaciones de pareja suelen comenzar como historias maravillosas en las que todo parece ser color de rosa. Al principio, cuando algo nos molesta, solemos dejarlo pasar, preferimos concentrarnos en los momentos gratos, pero con el tiempo este balance se invierte y entonces lentamente pasamos de revivir los momentos agradables para rememorar los desagradables. Este cambio en el foco de atención es el que provoca que pongamos en marcha todo tipo de estrategias para conseguir una modificación del comportamiento en nuestra pareja. Estos intentos de provocar el cambio agravan y mantienen la crisis relacional.
Por
lo que el trabajo terapéutico va orientado a ayudar a las
parejas en conflicto
a mejorar el nivel de satisfacción que obtienen de su
relación conyugal
buscando una solución distinta a la que se está
dando actualmente.
Lograrlo lleva
implícito mejorar la
comunicación, centrarse en los aspectos positivos de la
relación (ya que con el
paso del tiempo se dejan de apreciar los detalles se me tienen con el
otro),
marcarse objetivos comunes, etc.
Las soluciones han de ser
satisfactorias para
ambos miembros, ya que las soluciones insatisfactorias para una o ambas
partes
pueden provocan deseos de ruptura y convencimiento de que uno no puede
ser
feliz con el otro.
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NUESTROS PACIENTES
Recientemente hemos pasado un cuestionario entre nuestros usuarios. Estas son algunas de las respuestas recabadas a algunas de las preguntas.
¿Qué le dirías a alguien que no ha ido nunca al psicólogo?
“Que no tenga prejuicios, que se abra a explorar las
diferentes alternativas que le proponga el terapeuta que trabaje duro las tenicas que le propongan, merece infinitamente la pena hacer el esfuerzo”- Mar Z. (35 años).
“A alguien que no ha ido nunca a un psicólogo le diría que yo siempre he sido una persona excéptica y reservada con mis cosas.
Pero que hay un momento en el que necesitas que alguien te explique como hacerlas.
Cuando aprendemos a leer tenemos un maestro, cuando nos duele la tripa vamos al médico, si tenemos que alicatar el baño de casa también acudimos a un profesional...bien, pues cuando nuestra cabeza no se aclara sola, es el momento de contactar con un psicólogo.
No porque esté en posesión de la verdad absoluta, sino porque todos somos demasiado parecidos: Nuestros problemas, nuestros comportamientos, nuestras desazones...no son únicas e irrepetibles, siempre hay alguien antes que las ha tenido, y habrá quien las tenga idénticas o similares después; por lo tanto una persona que ha estudiado estos comportamientos, con certeza sabrá más de como solucionarlos que una persona que no lo ha hecho.
Para los más reacios diría que es un tema de estadística...una persona que ha visto tres, quince o cincuenta casos como el tuyo sabe mejor que tú, que sólo conoces el tuyo, como evoluciona y como se soluciona.
Y si a esto le sumamos que el psicólogo tenga mano izquierda, y sepa escuchar y preguntar en el momento justo, se consigue una solución mucho más rápida de los problemas que nos preocupan o nos marean.
Hay que hacerse la vida sencilla, cada uno sabe de lo suyo.
Y si se tienen problemas hay que buscar quién nos ayude a solucionarlos para no estancarnos y que la cosa siga fluyendo. ;-)”- Eduardo B. (26 años).
“Que si observa que es infeliz o cree que tiene una tara que le impide desarrollar todo su potencial, que acuda sin dudar al psicólogo.
Es un especialista, como cualquier médico, traumatólogo o dentista, solo que su especialidad es la psicología. Con el tiempo estoy pensando que es peor el dolor mental que el físico.
Nuestra mente es muy poderosa y nos puede hacer mucho daño (esto no es culpa nuestra... simplemente, está enfocada así por causas justificadas, en la mayoría de los casos) y el psicólogo ayuda a cambiar esta mentalidad y a encontrar la armonía y la felicidad en uno mismo.
No hay por qué tener vergüenza, miedo o desconfianza del psicólogo. Todo lo contrario: el psicólogo es una fuente muy poderosa capaz de cambiar en un corto espacio de tiempo lo que uno mismo no consigue modificar en años.
Es una experiencia que el que la necesita no la olvida jamás, porque el antes y el después de la consulta a un psicólogo es algo que marca positivamente la vida.”
- Marian B. (36 años).
¿Cómo describirías tu experiencia en Psicocentro.net como paciente?
“La experiencia ha sido muy buena. Sencillamente porque me ha ayudado a solucionar mi problema. El trato ha sido muy cordial y amistoso. No me ha dado tanto la sensación de tener una relación "profesional" con el psicólogo, sino más de una relación de amistad con confianza que además te ayuda a resolver tus problemas.”
- Miguel Angel D. (33 años).
“Mi experiencia en Psicocentro.net ha resultado muy positiva, me hizo plantearme temas que no creia que fueran causa de mi infelicidad y abordarlos positivamente para ver las cosas mas claras y con perspectiva”
- Mar Z. (35 años).
“Tranquilizadora y muy positiva.
Rafa es un profesional que escucha además de oir, y que recuerda lo que ha escuchado.
El ambiente de la consulta es agradable y hace muy sencillo abrirse y "soltar" todo lo que va dando vueltas en la cabeza, lo cierto es que sorprende bastante la cantidad de cosas tan personales que acabas diciendo sin ninguna vergüenza. Él va cogiendo los trozos y los va organizando, de modo que cuando te los presenta hilados, el mapa es bastante más sencillo de lo que parecía en un primer momento.
Luego en ese mapa marcas los puntos que te interesa tocar, y se te dan las pautas y los tiempos para abordarlos, y en ocasiones una visión distinta para que sea más fácil conseguirlo.
Y es muy favorable que la consulta acaba cuando acaba, no cuando pasan "x" minutos. Cuando ese día se agota la utilidad de seguir hablando es cuando termina, eso ayuda a que la sensación no sea "ajáaaa, siguiente por favor", sino que se le conceden a los temas la importancia que merecen...o al menos la que a priori parecen merecer.
También me gusta que no se trata de que acudas cuantas más veces mejor, sino las que sean necesarias. En mi caso fueron dos o tres, y realmente salí de allí mucho más tranquila y segura, y con las pautas que obtuve posteriormente he conseguido seguirlo estando (casi siempre ;-)
Actualmente mi idea es, sabiendo como hacerlo, trabajar en mis cosas poquito a poco cuando sea necesario. Pero desde luego me guardo en la manga la posibilidad de acudir de nuevo si algo me supera o me confunde más de lo que me gustaría.
Está bien saber que hay un sitio donde puedes ir cuando tus papeles están volando a tu alrededor a que te ayuden a organizarlos.”- Marian B. (36 años).
“Llevaba desde mi infancia con problemas de ansiedad. Yo tenía mi vida muy marcada, muy estructurada y rutinaria.
Todo lo que fuera salirme de lo habitual conllevaba un problema para mí: alteración del sueño, estado de nerviosismo, pérdida del apetito, náuseas, vómitos, temblores, aceleración del pulso... mi principal fobia estaba cuando me encontraba en un lugar público y había comida de por medio: cualquier comida/cena/celebración con amigos u otra gente.
Daba igual que solo fuera una simple cena con 3 amigos que una fiesta con 50. Todo me preocupaba, me debilitaba y me alteraba fisiológicamente. Renuncié a muchísimas cosas para evitar que la ansiedad me saltara en medio de cenas, viajes, excursiones, reuniones, cursos de formación,... cualquier acontecimiento que pudiera provocar contacto con gente desconocida.
Cuando tenía 19 años me di cuenta de que yo no disfrutaba la vida de la misma manera que mis amigos y que renunciaba a estar con ellos muchas veces dependiendo de la actividad que fueran a hacer. Sentía que esa etapa en que lo único que te pide el cuerpo es vivir intensamente yo no la estaba viviendo, la tenía escondida y estaba empezando a sentirme muy inferior y muy infeliz. Así que por eso decidí ir a consulta a ver si me podían ayudar.”
- Eduardo B. (26 años).














